09 Mar 2020

La transfiguración de nuestros sentidos – P. Osvaldo Fernández de Castro

Comentario del Evangelio – Domingo 8 de marzo de 2020

Evangelio según San Mateo 17, 1-9

La transfiguración de nuestros sentidos

Vivimos en el mundo, acá se desarrolla nuestra vida, nos relacionamos con otros, trabajamos, y también amamos. Ese mundo en el que nos movemos es bueno, es creado y querido por Dios. No es algo acabado, sino que está en constante creación y transformación. La acción humana es fundamental en este proceso y es precisamente ahí donde encontramos el verdadero sentido del trabajo, como colaboradores de la acción de Dios en el mundo. Pero también nos presenta un gran desafío: a medida que la sociedad más se desarrolla, ésta tiende a dejar a Dios fuera de nuestras vidas.

Para iluminar este desafío, el evangelio de este domingo es una respuesta contundente n la Transfiguración del Señor. La montaña, en toda la Sagrada Escritura, es un lugar especial donde se manifiesta Dios. La invitación del Señor es a dejar la llanura del mundo en donde se desarrolla nuestra vida y subir a la montaña sagrada, a ese mundo de Dios, entrar en su pensamiento y aprender a mirar la realidad como él la mira. Es entonces donde se nos manifiesta la verdadera gloria de Dios en el rostro de Cristo transfigurado: su gloria está en el extremo del amor que nos tiene, al punto de dar su vida por nosotros. No es que Cristo haya cambiado, sino que es en la montaña, en ese mundo de las cosas divinas, donde aprendemos a ver de verdad su rostro y a oír su voz.

Entonces queda el desafío de volver al mundo, bajar la montaña y volver a nuestra realidad cotidiana de la vida familiar y laboral. Pero volvemos transformados, con nuestra mirada renovada, con nuestros pensamientos semejantes a los de Dios. No es Cristo el que cambia, sino que somos nosotros los que somos transfigurados en nuestros sentidos. Desde ahí podemos trabajar para la transformación del mundo y la construcción del Reino.