16 Sep 2021

La propuesta de una vida nueva – P. Osvaldo Fernández de Castro

Este domingo escuchamos en el evangelio que el Señor sigue enseñando a sus discípulos lo que significa seguirle. Ya escuchamos la semana pasada la importancia de la cruz en la vida cristiana: no se trata de elegir sufrir, sino de elegir amar, como él lo hizo entregándolo todo en la cruz. Para seguirlo es necesaria una conversión. No basta con ser devotos de algunas prácticas, algún santo o algunos rezos. Hay que ser discípulos que siguen su camino, que hacen vida su propuesta. 

En el camino, los discípulos discutían sobre quién era el más grande. En esto de la búsqueda de los primeros puestos Jesús es muy claro y no lo deja pasar nunca. Para Jesús no se trata de cosas secundarias, pues toca el centro de su propuesta de vida nueva. El hombre viejo busca estas cosas. Si quieres ser admirado por la sociedad, debes subir alto, a los primeros puestos, donde todos te puedan ver. Pero si quieres llegar a ser grande a los ojos de Dios tienes que bajar al último lugar. El hombre nuevo baja hasta el último lugar, no espera reverencias, sino que se inclina y besa los pies del pobre… 

Muchas veces sin darnos ni siquiera cuenta nos movemos en una mentalidad mundana de competencia, de privilegios, de seguridades y poder: “si quieres surgir ser importante, júntate con las personas que te pueden ayudar”. Es la ley del mundo de hoy, que te dice “no pierdas el tiempo con los que no cuentan, con los pobres, los enfermos, los necesitados, más bien busca los favores de los que te pueden ayudar a ascender”. En cambio, la propuesta de Cristo, reflejada en el niño del evangelio, es que el verdadero hombre nuevo, el exitoso respecto al sentido de la vida, es quien abraza a los que no cuentan.

El evangelio de este domingo se trata, en definitiva, de qué tipo de persona queremos ser…