10 Oct 2025

Ha llegado carta – Dilexi te – Padre Hugo Tagle

El Papa León XIV ha publicado el pasado 9 de octubre su primera carta pastoral, la exhortación apostólica Dilexi te (“Te he amado”). Se publica en las vísperas de la fiesta de san Juan XXIII quien publicó dos cartas sociales: Mater et Magistra y Pacem in Terris. El Papa sigue en la línea pastoral de sus antecesores, sobre todo el Papa Francisco, tocando un punto central en la vida de fe y servicio de la Iglesia; la preocupación preferencial por los más pobres, marginados y excluidos. 

La carta se erige como un llamamiento vigoroso y urgente al corazón de la Iglesia: el amor hacia los pobres. León nos recuerda que esta no es una aspiración ética decorativa, sino el eje mismo del Evangelio. El documento insiste en que “los pobres no están ahí por casualidad ni por un destino ciego y amargo” y denuncia con claridad que “las estructuras del pecado son las que generan pobreza y desigualdades extremas”. 

León XIV nos recuerda que la opción por los pobres forma parte de la gran Tradición de la Iglesia, no como un añadido moderno animado solo por sentimientos de compasión, sino como testimonio profundo de fe. “El pobre no es sólo alguien a quien se ayuda, sino la presencia sacramental del Señor”, escribe, retomando la espiritualidad de San Agustín. El Papa nos llama a no acomodarnos a la realidad angustiosa de millones: “Nos sentimos más cómodos sin los pobres”, declara, señalando que su presencia nos interpela, nos obliga a mirar, a salir de nuestras rutinas.

En este horizonte, la figura de San Juan XXIII, a quien celebramos este 11 de octubre, aparece como un espejo luminoso. Juan XXIII, canonizado por su bondad pastoral, su espíritu de apertura, su instinto de misericordia y su deseo de renovación, vivió una aproximación radical al amor cristiano, al servicio concreto, al diálogo con los pobres y con los marginados.

Ese sentido de esperanza y cercanía se enlaza con Dilexi te: ambos pontificados subrayan que el verdadero testimonio cristiano no está separado del sufrimiento humano. Juan XXIII habló del servicio de la fe, y ahora el Papa León afirma que “las limosnas purifican el corazón de quien da”.

La caridad debe estar en el centro de nuestra acción apostólica, pastoral y nuestra ascesis. No hay vivencia de fe genuina sin entrega a los demás. Juan XXIII abogó por una Iglesia que se acercara, que escuchara, que moviera los corazones hacia la unidad y la misericordia. León XIV hace lo mismo en su carta: no se limita a denunciar injusticias, sino a invitar a cada cristiano, a cada comunidad, a vivir el Evangelio en carne propia. El Papa León recoge esto al afirmar que los pobres son “la presencia sacramental del Señor”, y que amarlos es amar a Cristo mismo. Nos recuerda que no hay auténtica espiritualidad cristiana sin compromiso concreto con el que sufre. 

La carta pastoral del Papa León presenta grandes desafíos para hoy. Nos invita a preguntarnos si nuestra Iglesia local está dispuesta a sentir con los pobres, a oír su clamor, no solo con gestos puntuales sino con una opción real y permanente. En el plano personal y familiar, el Papa nos invita a revisar nuestras propias comodidades: ¿“nos sentimos más cómodos sin los pobres” como dice el Papa? ¿Qué cambios personales, profesionales, comunitarios exige esto?

Amar a los pobres puede costar: requiere cercanía, compromiso, compartir, sacrificio. Pero como decía Agustín, citado en Dilexi te: “el pan que se dio a los pobres se consumió; el pan que yo daré restaura las fuerzas, sin acabarse nunca”. Como Juan XXIII, León XIV nos invita a una Iglesia no de poder sino de servicio; una Iglesia que, en los pobres, descubra la presencia real de Dios; cristianos para el mundo, no encerrados, sino en salida, esperanza y caridad.