Florecerá el desierto – P. Osvaldo Fernández de Castro
Comentario del Evangelio – Domingo 15 de diciembre de 2019
Evangelio según San Mateo 11, 2-11
Florecerá el desierto
Las previsiones sobre el futuro del planeta no son esperanzadoras, para muchos son claramente catastróficas. Es lo que hemos visto que se discute en estos días de la COP25 y no logran ponerse de acuerdo. La realidad social, política, económica de nuestro país se presenta llena de tensiones que nadie sabe cómo podrán solucionarse. La crisis de fe, la pérdida de valores, el debilitamiento de tantas certezas presagia años difíciles.
Este sentimiento que tenemos hoy sobre nuestra sociedad no es distinto al que se vivía en tiempos del profeta Isaías. El autor ha vivido en uno de los períodos más difíciles de la historia de su pueblo: Jerusalén y su templo maravilloso habían sido destruidos, las personas más capaces y preparadas habían sido deportadas a Babilonia y la ciudad santa fue reducida a un montón de escombros. Pues bien, justamente ante tal panorama ruinoso, el profeta pronuncia su oráculo lleno de optimismo: el desierto se transformará en una permanente primavera, en una alfombra de flores y de hierbas aromáticas.
Parece que el profeta delira, pero si se confía en el Señor, no tienen sentido el desaliento ni los brazos caídos. Quien se resigna frente al mal, quien lo considera ineludible muestra no creer en el amor y en la fidelidad de Dios que está personalmente comprometido con la historia de su pueblo. El cree no se desanima, sino que reacciona, convencido de que donde hoy el desierto se muestra árido e inhóspito, un día florecerá como un jardín.
Lo que el profeta anuncia respecto al sordo, al ciego y al mudo es lo que Jesús invita a Juan Bautista a reconocer, pues la transformación del mundo ya ha comenzado. Son las “flores del desierto” que comienzan a brotar. La invitación es a recorrer este camino santo, el camino que ha recorrido Jesús y que conduce al don de la vida. Es un camino interior, que te lleva al encuentro del otro en la verdad y la caridad. La invitación es a estar alertas y despiertos porque el Señor viene, la transformación ya ha comenzado y somos parte de ella.

