Es Navidad – P. Osvaldo Fernández de Castro
Es Navidad, y entre el ajetreo del fin de año, la crisis sanitaria, el intenso calor de estos días y los desafíos de un nuevo presidente para el país, impresiona ver como el 24 por la noche el mundo entero se detiene y se pone de rodillas ante el misterio del nacimiento de un niño que es “Dios con nosotros”.
La narración del acontecimiento lo encontramos en el segundo capítulo Lucas, quien junto con relatar la historia relata un acontecimiento lleno de teología. Parte presentando los grandes de este mundo: el emperador Augusto y el gobernador Quirino, pero la historia importante no comienza por ellos, sino por una pobre familia que llega a Belén. Y en la humildad de un pesebre comienza todo… El niño envuelto en pañales es una referencia a la oración del gran Rey Salomón: “Yo también soy hombre mortal… al nacer, lo primero que hice fue llorar y me envolvieron en pañales. Ningún rey empezó de otra manera” (Sab 7, 1ss).
El niño es Dios y al mismo tiempo es verdaderamente humano. Todo esto no es un accidente o un error, sino que en la forma en que se da este nacimiento, se nos está revelando el verdadero rostro de Dios, que es amor y sólo amor. Es la media noche de la humanidad, sumida en el miedo y la oscuridad. Y los primeros en acoger esta gran noticia serán los pastores, hombres que viven en la marginación. Son los primeros en ser parte de este nuevo mundo al dejarse envolver por una nueva luz, no porque se hayan arrepentido de su forma de vida, sino porque experimentan el amor incondicional de Dios.
Está claro que esa noche dividió la historia en dos. Esta división no fue solo en el tiempo, sino que se da en cada uno de nosotros: debemos decidir si creerle y sumarnos a su proyecto de mundo nuevo como hombres y mujeres nuevos, o seguir bajo la antigua ley. Navidad no es solo una imagen tierna de un niño en un pesebre, sino que nos desafía a definirnos cómo queremos desarrollar nuestra vida y nuestra sociedad.
Les deseo una muy feliz Navidad.

