13 Sep 2022

“El que es de fiar en lo poco, también lo es en lo mucho” – P. Hugo Tagle

Muchas veces se malinterpreta el sentido de esta parábola. Jesús no alaba la mala actitud del administrador infiel: Él admira su agudeza y resalta ese empeño para lograr zafar de su apuro y encontrar una salida. Ese “empeño” es el que debe tener todo cristiano para lograr encontrar el favor de Dios. Pero hay obviamente una segunda lectura: la buena administración de los bienes que se nos confían. Somos meros administradores, no dueños. Y deberemos dar cuenta de esa buena administración ante el Padre Dios luego del paso por esta vida, que es breve y frágil. Para “el otro lado” no nos llevaremos nada y el bien que podamos realizar, solo lo haremos en esta vida; la próxima, es para dar cuenta del bien realizado acá.

Nos dice el Papa Francisco: “El servicio es único, no se puede servir a dos amos: O Dios o las riquezas. Podemos alejarnos de esta actitud de servicio, primero, por un poco de pereza. Y esta pone tibio el corazón, la pereza te convierte en un cómodo: La pereza nos aleja del servicio, y nos lleva a la comodidad, al egoísmo”. La vida es servir al prójimo y con ello alabar a Dios. El servicio, nos dice el Papa, es “servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final”.

El mensaje de Jesús obliga a un replanteamiento total de la vida. Quien escucha sinceramente el evangelio intuye que se le invita a comprender, de una manera radicalmente nueva, el sentido último de todo y la orientación decisiva de toda su conducta. Se entiende bien el pensamiento de Jesús. Es imposible ser fiel a un Dios que es Padre de todos los hombres y vivir, al mismo tiempo, esclavo del dinero y del propio interés.

Estamos en el mes de la patria y celebramos el día de nuestra independencia. En todas las catedrales de Chile se elevará una acción de gracias por el don de la patria. Es una oportunidad de agradecer por la nación construida pero también renovar nuestro compromiso de servicio, justicia y caridad ante quienes se encuentran desplazados y marginados. En este mes, resalta la figura de la Virgen del Carmen, a quien veneraremos particularmente el último domingo de septiembre. Ella comprendió el mensaje salvador de su Hijo y nos ayuda a servir a Dios sirviéndonos de nuestros recursos para favorecer a los más necesitados y con ello, ayudar a construir un país de hermanos, donde reine la paz, justicia y libertad.