Dame de beber – P. Osvaldo Fernández de Castro
La samaritana va al pozo a sacar agua. Es la sed que tarde o temprano aparece en todos nosotros. Intentamos aplacarla con agua material y con las satisfacciones de la vida. Pero nada de esto resuelve la sed existencial que hay en nosotros. Nuestro corazón está hecho para el infinito, y esta sed no se aplaca con nada material, sino solo con Dios.
La samaritana está volcada sólo a las realidades materiales, buscando aplacar la sed con cosas. Queda reflejado en que tiene un marido tras otro. Pero las realidades de este mundo vuelven a dar sed. Jesús le hace comprender la insatisfacción profunda que ella tiene y le propone un don que la puede saciar de forma definitiva: el encuentro con un Dios que es esposo, que da sentido y hace florecer el amor en su vida. Estamos hechos para ser saciados sólo con el don de Dios.
