Adiós a Lorenzo Servitje, fundador de USEM y del Grupo Bimbo
“La empresa debe ser no sólo altamente productiva sino también plenamente humana”. Así lo afirmaba Lorenzo Servitje, fundador del Grupo Bimbo S.A. y de la Unión Social de Empresarios de México (USEM), quien falleció el pasado 3 de febrero, a los 98 años.
No sólo lo aseveraba, sino que se esforzaba por ponerlo en práctica en su empresa, que comenzó como una panificadora y que desde 1945 se ha expandido hasta llegar a convertirse en la transnacional que es hoy, con 170 plantas presentes en 22 países de América, Asia y Europa, dando trabajo a miles de personas en todo el mundo.
La misión del empresario
Para don Lorenzo, sin embargo, no se trataba simplemente de dar empleo, se trataba más bien de velar en este por el cuidado integral de sus colaboradores. Así lo expresó en su manifiesto “En esto creo…”, que resume los principios que gobernaron su vida, y en el decálogo que escribió sobre cómo dirigir una empresa exitosa y, a la vez, “plenamente humana”:
1. “La empresa no es sólo un negocio, sino que es un proyecto de vida”.
2. “Los resultados se generan con presencia, ejemplo y esfuerzo diario”.
3. “Hay que saber ganar la voluntad de la gente, la norma de oro es: justicia, respeto, confianza y afecto”.
4. “Hay que relacionarse con el personal, ellos no son un instrumento de trabajo, son personas que van a la empresa a ganarse la vida y dejan ahí su vida”.
5. “Para llegar lejos se requiere: trabajo, dedicación, austeridad, esfuerzo y exigencia diaria”.
6. “Los empresarios no nos desanimamos a la primera. Somos como lagartijas apedreadas: sabemos correr, escondernos, defendemos y estar alerta”.
7. “Estamos muy conscientes del valor de las personas, no consideramos a nuestros empleados como instrumento de trabajo, sino como seres humanos”.
8. “El empresario tiene que ser filósofo de la acción (en el sentido de tener principios, valores e ideas) y profesional de la eficacia”.
9. “Vemos nuestro trabajo como una misión, una pasión, una aventura. Compartir esto en un ambiente de participación y confianza es lo que constituye el alma de la empresa”.
10. “Los empresarios tenemos que demostrar que además de tener intereses tenemos ideas”.
Más que un jefe, un líder
Quienes lo conocieron, saben que don Lorenzo era un líder carismático, un hombre cercano al que le interesaba saber de sus colaboradores y que solía hacer preguntas para iniciar las conversaciones que tanto le gustaban. Fue este el sello que don Lorenzo imprimió a su negocio.
Hoy lo despedimos convencidos de que es posible humanizar a la sociedad desde la empresa y de que, para lograrlo, debemos involucrarnos activamente trabajando para generar cambios en la cultura corporativa de las compañías, en sus líderes y dirigentes, y en cada uno de los miembros que dan vida a la comunidad de personas que las conforman, sea estas grandes, medianas o pequeñas. Tal cual como él mismo lo expresaba: “Creo en el reconocimiento y el respeto que se deben a la eminente dignidad como persona que tienen todos los seres humanos. Creo que hay que procurar el bien de quienes trabajan con nosotros y en general con quienes convivimos. Creo en la economía de mercado, en la empresa que debe ser no sólo altamente productiva sino también plenamente humana, y en el importante papel que tiene en la creación de riqueza, el crecimiento económico y el empleo”.
