Gonzalo Blumel – El “buen gobierno”
Es por todo lo que está pasando que en la misma medida que se deteriora la imagen del actual Gobierno, se acrecienta la del anterior.
El ministro Eyzaguirre dejó a varios en La Moneda con tres tiritones la semana pasada cuando, con tanta franqueza como poco tacto, señaló que la gestión del Gobierno no ha sido buena, añadiendo que los problemas en salud y seguridad ciudadana “son inaceptables”.
Esta insólita reflexión, nada menos que del ministro de la Presidencia, nos lleva entonces a una pregunta sumamente trascendente: ¿qué es un buen gobierno? Por cierto, esta pregunta tiene larga data. Para los filósofos de la antigüedad era aquel en que primaban la sabiduría y la virtud. Para otros, como Hobbes, era aquel que protegía al hombre de sus propios instintos autodestructivos. Pero para el consenso democrático liberal, que es el que predomina en el mundo desarrollado, no es ni más ni menos que el que brinda las condiciones necesarias para que las personas puedan prosperar conforme a su esfuerzo y mérito, en un marco de reglas claras y justas.
De esta forma, gobernar de buena manera se vuelve un imperativo ético. Porque no hacerlo afecta directamente las posibilidades de los individuos para desarrollar sus proyectos de vida. Así, el deterioro del mercado laboral del último año y medio ha producido que solo se esté creando la mitad de los puestos de trabajo que se requieren anualmente para absorber el crecimiento poblacional. Es decir, hay otra mitad, 100 mil personas para ser más exactos, que simplemente no puede encontrar pega. Y en el caso de la seguridad ciudadana, el errático manejo de la autoridad ha incidido en que en 17 de las 34 comunas de la capital los robos violentos hayan aumentado en más de dos dígitos en lo que va del año.
Pero gobernar bien es también un imperativo político. El histórico rechazo que está sufriendo la administración de la Nueva Mayoría tiene mucho que ver con la enorme desaprobación de la gestión sectorial del Gobierno. Si uno mira las últimas encuestas, en todos los temas -salvo RREE- el rechazo supera el 60% (llegando incluso al 90% en el caso de la delincuencia).
Es por ello que en la misma medida que se deteriora la imagen del actual Gobierno, se acrecienta la del anterior, al que moros y cristianos reconocían como “bueno para la gestión” pero “malo para la política”. Irónicamente, puede que ese factor sea el que precisamente termine siendo su gran fortaleza política.
*El autor es director ejecutivo Fundación Avanza Chile (@gblumel).
Publicación: Pulso, viernes 11 de septiembre de 2015.
Foto: radio.udechile.cl
