18 Sep 2024

El sueño de Chile – P. Hugo Tagle

Le preguntaron al Cardenal Silva, en noviembre de 1991, tras una entera vida de servicio a la Iglesia y la patria, por su sueño de Chile. En un célebre escrito, plasmó sus anhelos para ese país en constante reconstrucción, como él lo conoció. A pesar del tiempo transcurrido, el texto sigue vigente. “Mi deseo es que en Chile el hombre y la mujer sean respetados. El ser humano es lo más hermoso que Dios ha hecho. El ser humano es “imagen y semejanza” de Dios”, dice el Cardenal. Sí, lo central es el respeto, la dignificación y consideración del otro como hermano e hijo del mismo Padre Dios. Muchas veces ante las distintas catástrofes que el país ha debido enfrentar, se ha demostrado la generosidad y la nobleza del chileno. “No es necesario que los terremotos vengan a unirnos” dice el Cardenal. “Creo que quienes poseen más riquezas deben apoyar y ayudar a quienes menos poseen. Creo que los más fuertes no pueden desentenderse de los más débiles. Y que los sabios deben responsabilizarse de los que permanecen en la ignorancia. La solidaridad es un imperativo urgente”, subraya. Sí, Chile debe desterrar los egoísmos y ambiciones para convertirse en una patria solidaria. Donde nadie sobra. Donde todos tienen espacio y destino.

El crecimiento económico es importante, pero, advierte, “nada sacamos con mejorar los índices económicos o con levantar grandes industrias y edificios, si no crecemos en nuestra capacidad de amar”. El otro no es un estorbo o extraño. Es hijo de una misma tierra, historia y futuro. Nos necesitamos.

El Cardenal Silva nos recuerda un elemento olvidado en estos años, que es el cuidado de la juventud. Chile, tristemente, tiene una de las cifras más altas de niños nacidos fuera de un matrimonio legal, al cuidado solo de la madre, abuelos o algún tío. Como sea, sin el resguardo de una familia compuesta por ambos padres y otros hermanos. Esa suerte de orfandad  sin duda moldea nuestras relaciones sociales y está detrás de no poca de la violencia y creciente criminalidad. El cuidado de los jóvenes es fundamental para un desarrollo social sano y estable. “Pido y ruego que la sociedad entera ponga su atención en los jóvenes, pero de un modo especial se lo pido a las familias: ¡No abandonen a los jóvenes! ¡Escúchenlos, miren sus virtudes antes que sus defectos, muéstrenles con sus testimonios un estilo de vivir entusiasmante!”, pidió proféticamente el Cardenal Silva lustros atrás, y esa petición continúa vigente.

Por último, dice, él quiere un Chile “que vuelva su mirada al Señor. Un país fraterno sólo es posible cuando se reconoce la paternidad bondadosa de Dios”. Sí, que Chile vuelva a escuchar y vivir la Buena Noticia del Evangelio de Jesucristo. Somos un país mayoritariamente cristiano y creyente. Se expresa en los millones de personas que peregrinan a lugares santos como los santuarios, ermitas, campos santos, cementerios e imágenes religiosas a lo largo y ancho de nuestro gran país. Hay una fe viva que se debe cuidar, valorar y que marca el corazón del chileno. “Patria” significa “padre”, espacio y lugar que nos alberga, cobija y sostiene. Con María, la estrella de nuestra bandera, es posible hacer de Chile ese hogar común, donde el bienestar, la sana convivencia, justicia, trabajo y libertad se vivan diariamente, con gozo y alegría. Que el mes de septiembre nos ayude a convertirlo en realidad.