06 Oct 2023

Administradores fieles – P. Hugo Tagle

Reflexión correspondiente al Evangelio del domingo 8 de octubre de 2023 (Evangelio según san Mateo 21, 33-46).

Celebramos el 27° Domingo del tiempo ordinario e inicio del mes de octubre, consagrado al Rosario, por la fiesta de la Virgen del Rosario que celebramos ayer sábado y mes de las misiones, por el último domingo de este mes consagrado a ellas. En efecto, la Iglesia reza en este mes por los miles de misioneros en todo el mundo que dan su vida generosamente por la propagación del Evangelio. 

El evangelio de este domingo cuenta la parábola de los “labradores asesinos”, que matan a todos los que envía el señor. Pero es precisamente de esos muertos que todo toma vida. Los profetas, los hombres de Dios que han hablado al pueblo, que no fueron escuchados, que fueron descartados, serán su gloria. El Hijo, el último enviado, que fue precisamente descartado por eso, juzgado, no escuchado y asesinado, se convirtió en piedra angular. Lo que parece una historia de fracasos termina con el gran don de Dios, que del descarte saca la salvación; de su Hijo descartado nos salva a todos. Jesús lo recuerda a los jefes del pueblo, citando la Escritura: “La piedra que descartaron los constructores es ahora piedra angular. Esto lo ha hecho el Señor y es una maravilla a nuestros ojos”.

Dice el Papa Francisco: “El camino de nuestra redención es un camino de muchos fracasos. También el último, el de la cruz, es un escándalo. Pero precisamente ahí vence el amor. Y esa historia que comienza con un sueño de amor y continúa con una historia de fracasos, termina en la victoria del amor: la cruz de Jesús. No debemos olvidar este camino, es un camino difícil”.

Tendemos a pensar que la felicidad se encuentra en evadir los problemas de la vida y vivir como si no existieran. Desde Cristo y con Él, ellos no desaparecen, pero se afrontan mejor y se logran superar. Él sabe que las soluciones que el mundo nos ofrece no son las más acertadas. Él quiere ayudarnos y para eso nos pide que creamos en él y que nos aferremos a Él. Pongamos nuestras preocupaciones en sus manos y vivamos dándonos a nuestros seres queridos y a todos los que lo necesiten. Así seremos “administradores fieles”, ya que la felicidad consiste en seguir y cumplir la voluntad del dueño de la viña, que es el Señor.

Que la Santísima Virgen, la Virgen del Carmen, nos cuide y acompañe.