03 Abr 2023

Reflexión de UNIAPAC: Preparándonos para vivir otra Semana Santa

Compartimos con ustedes una reflexión de Semana Santa sobre el rol de los empresarios cristianos en la sociedad actual, del P. Marcelo Coppetti, SJ, de ACDE Uruguay, para UNIAPAC Latinoamericana.

Nos preparamos para vivir una nueva Semana Santa. Queremos hacerlo con espíritu de fe, conscientes de estar celebrando aquello que constituye el núcleo de lo que nos hace cristianos, el misterio de la muerte y resurrección de Jesús.

Vivir la Semana Santa, acompañando al Señor en su pasión y su cruz, para luego seguirlo, también en su gloria, es algo que debería sacudirnos interiormente y, a la vez, impactar en nuestra vida cotidiana. Estamos llamados a ser siempre y en todas partes testigos de la resurrección de Jesús.

Y cuando digo “siempre y en todas partes”, pienso en nuestra vida familiar, en nuestro trabajo, en nuestra relación con las personas que Dios pone cerca nuestro: aquellos con quienes compartimos la vida, el trabajo, la actividad deportiva, nuestra vida de fe, la vida política, en todos esos ámbitos estamos llamados a dar testimonio de la resurrección.

Pero ¿qué implica dar testimonio de que Jesús vive? Implica vivir con la certeza de que la última palabra la tiene Dios, que es capaz de dar nueva vida, aun cuando nosotros sólo vemos signos de muerte.

Hoy vivimos en un mundo y en una sociedad que nos muestra mucho de eso: la guerra, el narcotráfico, la destrucción del ecosistema, y tantas otras cosas que, a nivel mundial, afectan y destruyen la vida. A nivel más local: la llamada “grieta” social, que se constituye como una amenaza a la integración y a la paz social en muchos de nuestros países, además de la incidencia a nivel regional del narcotráfico, la corrupción, la polarización política, etc., son todos asuntos que nos hablan de cómo el egoísmo humano y la búsqueda del interés personal o de pequeños grupos se impone por sobre el interés de todos y la búsqueda del bien común.

Como empresarios católicos, deberíamos buscar posicionarnos frente a estos, y tantos otros problemas, desde un lugar que sea fuente de esperanza. No debemos dejar que el pesimismo y el desánimo, que nos hace sentir impotentes frente a esas realidades, nos gane el corazón.

El cristiano está llamado a ser, siempre, testigo de que otro mundo es posible, porque Dios sigue trabajando en él. Dios no se ha desentendido de la suerte de la humanidad, Dios sigue actuando a través de nosotros, y creando siempre realidades nuevas, contando con nosotros para ello.

Nuestro aporte será modesto, quizá, pero no por eso insignificante. Haremos lo que esté a nuestro alcance y a la altura de nuestras posibilidades; pero no debemos dejar de actuar. Debemos ser, siempre, quienes tendamos puentes en medio de una sociedad que corre riesgo de división; debemos poner, ante todo, la búsqueda del bien común, como nos enseña la DSI, en una sociedad donde cada uno busca el propio interés o el de su grupo. Estamos llamados a crear, en nuestro entorno empresarial, ambientes fraternos, basados en el respeto de la dignidad de cada persona, porque por todos, y cada uno de nosotros, es que Jesús quiso dar su vida.

Por eso, llevar a nuestra vida la Semana Santa es ser testigos de la luz que es Cristo, el Señor resucitado, que da sentido a nuestra vida y nos ilumina para que nosotros podamos ayudar a otros a encontrar el verdadero sentido de su existencia.