19 Ago 2022

Ser salvados – P. Osvaldo Fernández de Castro

Lucas insiste en las enseñanzas de Jesús mientras está de viaje a Jerusalén, pero más concretamente todavía, va camino a entregar su vida en la cruz. Y este es el mismo camino que el discípulo debe seguir. En nuestra vida tenemos varios objetivos que se van cumpliendo: terminar los estudios, formar una familia, conseguir un buen trabajo, tener una casa propia, la estabilidad económica… Son buenos e importantes, pero son objetivos inmediatos que nunca serán suficientes. Después de conseguirlos nos preguntamos “y ahora qué”. Por eso el evangelio nos introduce en el importante tema de la salvación.

Para Jesús la salvación no está al final de la vida. Allí el Padre acoge a todos en su misericordia. Jesús nos invita hoy a ser parte del reino. Es hoy cuando quiere que nos dejemos salvar por su propuesta de vida. Se trata de adherir hoy a sus bienaventuranzas, porque si esperas al final ya es tarde. Son muchos los que se consideran cristianos, y están convencidos de que lo son, pero no se dejan salvar y sus vidas continúan igual que antes. Incluso pueden ser practicantes, pero sin ser verdaderos creyentes. Son pocos los que aceptan totalmente esta propuesta de Cristo y transforman su vida de acuerdo con ella, son pocos los que se fían de sus bienaventuranzas, los que se hacen siervos de sus hermanos, los que no se dedican a acumular y ponen todo a disposición de los necesitados.

No basta con conocer la propuesta del evangelio. Es necesaria la adhesión a ella con la vida. Sin esta adhesión el seguimiento es falso. No se trata de una idea, sino de entrar en la forma de vida propuesta por Cristo. De lo contrario es informarse sobre el reino, pero sin entrar en él.