03 Jun 2022

Espíritu Santo, ven – P. Osvaldo Fernández de Castro

Este domingo celebramos el término del tiempo pascual con la importante fiesta de Pentecostés: celebramos que el Señor envía el Espíritu Santo sobre sus discípulos y los envía a anunciar la Buena Nueva a toda la creación. Comienza así el tiempo nuevo, el tiempo del Espíritu y de la Iglesia, donde nos deja a los cristianos la tarea de continuar su obra de construir el reino de Dios: reino de justicia y de paz, reino de unidad.

Cristo propone un mundo nuevo, donde la vida verdadera consiste en amar y servir, donde la alegría está en dar más que en recibir, donde entregando la vida a los demás es cuando se vive verdaderamente. Pero no sólo nos hace esta propuesta, sino que nos señala el camino a recorrer: Él entrega su vida por nosotros en la Cruz. 

Es entonces donde la vida se vuelve fuerte, indestructible, vida eterna, vida divina, vida verdadera. El Señor sabe que no es fácil esta propuesta. Es por esto que nos deja su propio Espíritu, esa fuerza divina que lo lleva a amar y servir siempre, que lo conduce a la entrega en la Cruz. Este Espíritu de Dios es el que nos permite vivir no sólo de acuerdo a nuestra limitada condición biológica, sino que nos introduce en la vida divina, vida en comunión y fraternidad. Para ser parte del reino de Dios, Cristo nos invita a entrar en él como hombres y mujeres nuevos, con un espíritu nuevo.