29 Sep 2021

La economía del Papa Francisco

Compartimos reportaje en el Periódico Diálogo, del Arzobispado de Concepción, donde entrevistan al Presidente de USEC, Francisco Jiménez, sobre el Encuentro La Economía de Francisco.


El Sumo Pontífice emplazó a jóvenes economistas y empresarios a acudir a un proceso de cambio global, con foco en la desigualdad y los más vulnerables. Un desafío abierto a partir de mayores oportunidades y una mirada humanista de las finanzas. 

Érico Soto M.

En un principio aplazado por la pandemia, el evento “La economía de Francisco” convocó en Asís, Italia, y finalmente de manera virtual, a jóvenes economistas, activistas sociales, empresarios y expertos para intercambiar opiniones alrededor de la propuesta de cambio del actual sistema económico. 

Aspectos como el bien común, la solidaridad de las finanzas, el cuidado del medio ambiente y aspectos humanitarios de la economía, forman parte de esta argumentación, en la que el Papa emplaza a los jóvenes a ser los agentes de este cambio, con la pandemia como oportunidad para girar el cambio de rumbo antes de que sea muy tarde.

Jóvenes y empresas

El Papa Francisco, en el marco de la actividad virtual, reiteró la necesidad de iniciar procesos de cambio de los paradigmas económicos, con prioridad en la reducción de las desigualdades y la protección de la tierra, rediseñando toda la estructura social e institucional: “Es necesario asumir estructuralmente que los pobres tienen la dignidad suficiente para sentarse en nuestros encuentros, participar de nuestras discusiones y llevar el pan a sus mesas. Y esto es mucho más que asistencialismo. (…) Es hora de que se conviertan en protagonistas de su vida y de todo el tejido social. No pensemos por ellos, pensemos con ellos”. 

Karin Bravo, directora de Postgrados de la Universidad San Sebastián, señala que como sociedad se deben corregir los modelos actuales de crecimiento, que se centran en una métrica asociada a la acumulación de recursos.

“Debemos incorporar elementos de justicia social, haciéndonos cargo de los problemas de los sectores más pobres y vulnerables. Además, declara que se deben incorporar a estos modelos el respeto por el medio ambiente, acogida de la vida, el cuidado de la familia, la equidad social, la dignidad de los trabajadores y los derechos de las generaciones futuras. Esto significa que no sólo debemos apuntar a mejorar nuestros indicadores de crecimiento económico, sino que, además, estos indicadores deben coexistir y por qué no, crecer, pero incorporando otros elementos que apuntan a lograr una sociedad más justa, fraterna y equitativa en la distribución de sus recursos”, dice Bravo.

“El fin último es darle una impronta humanista a la forma en que estamos manejando nuestros recursos: humanos, capacidades, de la madre tierra, incluyendo nuestros recursos económicos”. Carolina Betancur, académica UdeC y UDD.

Francisco Jiménez, presidente de la Unión Social de Empresarios Cristianos (Usec), destaca de esta iniciativa que el Papa confía en los jóvenes para “reanimar la economía”, y que sean los jóvenes quienes desarrollen este movimiento por una economía más humana, así como el papel que el Papa le da al empresario en la promoción de una “cultura del encuentro”, pudiendo la actividad empresarial poder vivirse como una noble vocación, cuando es orientada al bien común, con especial atención a los más vulnerables. 

Tenemos la convicción de que para transformar la economía de manera que sea un instrumento de desarrollo y oportunidades para todos, combinando adecuadamente el mérito personal y la solidaridad, la empresa debe comprender que lo más importante es la persona humana y el bien común. Por eso, nosotros en USEC, y a nivel internacional, a través de la Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de Empresas (UNIAPAC), hemos puesto todos nuestros esfuerzos en la promoción de la noble vocación empresarial, motivando a los empresarios, ejecutivos y emprendedores, a desarrollar su actividad poniendo a la dignidad de la persona en el centro de nuestras decisiones y el bien común como horizonte de nuestra gestión”, sostiene Jiménez. 

Desarrollo productivo

El economista de la UCSC, Andrés Ulloa, junto con valorar el rol que se atribuye a los jóvenes, resalta que esta propuesta sea internacional, convocando a jóvenes de todo el mundo, y que parta desde la educación, generando nuevos líderes, centrada en buscar la justicia, equidad, solidaridad, inclusiva, integral, sostenible y preocupada en los más pobres. 

“Las finanzas y la economía usualmente están al servicio del bien común, pero en el camino se crean ganadores y perdedores y se generan fuertes desigualdades económicas, sociales, de trato, de acceso, territoriales, de acceso a la cultura, educación etc. La invitación es a reducir esos resultados negativos. Y darle un fuerte sentido de comunión a la economía que este al servicio de la sociedad”, explica Ulloa. 

El académico agrega que la economía es actualmente un instrumento de desarrollo y oportunidades: “Es gestionada por seres humanos que tienen virtudes y defectos y esas virtudes y defectos quedan plasmadas en sus resultados. Para transformar la economía hay que cambiar el sistema de educación, desde allí se debe crear un sistema más justo e inclusivo y ello requiere de tiempo, porque se hacen necesarios cambios culturales profundos. Las empresas actualmente están incorporando la sostenibilidad como parte fundamental de su gestión, pero hay que apurar el tranco porque el planeta y la sociedad no pueden esperar”. 

“Para transformar la economía hay que cambiar el sistema de educación, desde allí se debe crear un sistema más justo e inclusivo y ello requiere de tiempo”. Andrés Ulloa, académico UCSC.

La académica Karin Bravo, de la USS, agrega que el desarrollo productivo actual debe incorporar elementos de innovación para volverse sustentable en el tiempo, con nuevas formas de producción, más limpias y con menor impacto en contaminación y medio ambiente, para formar jóvenes con una mentalidad emprendedora, con la capacidad de desarrollar ideas y proponer iniciativas. 

“Las organizaciones requieren promover administraciones con directivos y ejecutivos enfocados en las personas y en el bienestar de la comunidad, más que en objetivos individuales. Por ejemplo, ¿por qué los temas de flexibilidad horaria o la incorporación de la mujer en el mercado laboral deben mejorarse sólo si hay una legislación que lo obligue? ¿No podría surgir como iniciativa de las mismas organizaciones que con estas propuestas pueden mejorar la motivación, y con ello la productividad de sus colaboradores? Claramente, este es un trabajo cuyos resultados se verán a largo plazo, pero debemos estar dispuestos a dar esos primeros pasos hoy si queremos dejar una mejor sociedad a nuestros hijos”.

Contexto nacional

Carolina Betancur, académica de finanzas en la Universidad de Concepción y Universidad del Desarrollo, concurrió a la Escuela de Verano de la Economía de Francisco, realizada desde el 29 de agosto al 4 de septiembre en la ciudad italiana de Gubbio, evento internacional preparatorio al encuentro de otoño de 2022 en el que se espera participe el Sumo Pontífice. La ingeniera comercial destaca que al Papa le preocupa y siente la necesidad que desde nuestra fe haya un cambio, para lo cual quiere escuchar propuestas de la juventud. 

“Ese llamado tuvo una recepción gigante entre jóvenes economistas, empresarios, activistas sociales, y el fin último es darle una impronta humanista a la forma en que estamos manejando nuestros recursos: humanos, capacidades, de la madre tierra, incluyendo nuestros recursos económicos. Al Papa le preocupa la forma en que se está manejando, el capitalismo que impera, la competitividad permanente, el propio beneficio, está depredando la tierra, excluyendo, generando daño, y por lo tanto se vuelve insostenible”, señala Carolina Betancur. 

Sobre el contexto nacional, en relación con la crisis social global, la experta en finanzas señala que “encaja perfectamente, en el sentido de que hay un afán, una necesidad popular, no de expertos, de hacer un cambio. Coincide con un momento muy convulsivo a nivel global, y que además viene con este golpe de gracia del Covid, que no hizo más que enrostrarnos todas las diferencias que sospechábamos que existían”.