Entrevista a Ignacio Arteaga en La Segunda: “Ahorrar para la propia pensión es signo de solidaridad”
Reconocer el derecho a propiedad sobre los ahorros personales es darle dignidad a los trabajadores, afirma el presidente de la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC), Ignacio Arteaga, tras los proyectos de ley de reforma previsional que presentó el jueves pasado la Presidenta Bachelet. La iniciativa plantea elevar en 5% la cotización obligatoria de los trabajadores, lo que irá a un fondo gestionado por un órgano estatal y no a las cuentas individuales de las AFP como ha sido hasta ahora. Una idea que a Arteaga no le gusta, pues cree que ese dinero debiera ser conducido a los ahorros personales. Los trabajadores, dice, “deben poder elegir libremente quién les administre ese adicional”.
—Desde su punto de vista cristiano, ¿no es una mirada individualista y no solidaria preferir las cuentas individuales, cuando las oportunidades de los trabajadores son desiguales?
—No se es egoísta o individualista por querer que ese 5% vaya a su cuenta personal. Ahorrar para la propia pensión es un signo de solidaridad intergeneracional, de no querer ser una carga para el Estado, ni para las futuras generaciones.
—¿Cómo debiera, entonces, operar la solidaridad de los que tienen más con los que tienen menos?
—Fortaleciendo el Pilar Solidario con cargo al Presupuesto de la Nación, y no como un impuesto al trabajo.
—¿Eso no es más subsidiariedad?
—A veces se juega con las palabras. Se cree que porque algo es estatal, es de por sí algo solidario, y no es así. La solidaridad es mucho más que eso, la hacen también los privados, la sociedad civil. Queremos solidaridad en todo sistema de pensiones y también tiene que haber subsidiariedad y un rol de los privados, de las personas, para cubrir estas necesidades públicas a través de una buena administración de los fondos.
—¿Qué le faltó al anuncio presidencial?
—Faltó una visión más amplia del problema de la dignidad del adulto mayor, más allá del monto de la pensión. Tiene que ver con cómo le damos espacio a quien todavía puede y quiere trabajar, cómo la sociedad se relaciona con ellos. No queremos que pase lo mismo que con la reforma educacional, que se centró en la gratuidad y no en otras cosas relevantes, desde el punto de vista de los principios.
Publicación: Lunes 14 de agosto de 2017, en La Segunda.
