29 Mar 2016

Alejandra Sepúlveda: Las mujeres y la nueva Constitución

Solo un 17% de mujeres integra el Consejo de Observadores nombrado por la Presidenta Bachelet para “garantizar la transparencia” de los diálogos que tendrán lugar entre abril y octubre, a fin de recoger las bases ciudadanas para una nueva Constitución. Mal comienzo para un proceso de tal importancia y envergadura, que sentará las bases del ordenamiento jurídico y las reglas del juego democrático para las próximas décadas en nuestro país.

¿Por qué importa la presencia paritaria de mujeres en todo el proceso constituyente? ¿Se trata de una idea antojadiza? Por supuesto que no. Después de más de 10 años de debate, la reforma que reemplazó el sistema electoral binominal incorporó el principio de equilibrio de género como requisito para conformar listas de candidaturas. Las cuotas, ampliamente utilizadas en América Latina y el mundo desde comienzos de los 90, fueron aprobadas a partir del convencimiento de que una dimensión clave y esencial de la representación en democracia implica la presencia equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones. Ese mismo principio fue aplicado después, con amplio consenso, en la nueva Ley de Partidos Políticos.

Por lo tanto, el que ellas estén es relevante como parte del principio básico de igualdad que sostiene todo régimen democrático y también porque tiene un efecto en el contenido y forma de la deliberación. Las decisiones que adoptan instituciones con predominio masculino no son las mismas que cuando las mujeres pueden opinar, debatir, decidir.

En nuestro país siguen existiendo condiciones de desigualdad importantes para el pleno ejercicio de los derechos de las mujeres y de su autonomía económica, política y social. Estas se traducen en situaciones de discriminación difíciles de erradicar, incluyendo la subrepresentación en la toma de decisiones. Por lo tanto, si queremos construir un país más democrático e inclusivo, que garantice una igualdad efectiva para todos y todas, la nueva Constitución debe ser escrita también por ellas. Se trata de un punto tan importante como el mecanismo que se utilizará para cambiar la Carta Magna actual, aun cuando parezca menos evidente.

El cambio a la Constitución es una oportunidad para repensar un Chile diferente, un país que debe tener como eje fundamental los principios establecidos en las convenciones internacionales de derechos humanos. Por ejemplo, ONU Mujeres, en el marco de Beijing + 20, pidió a los gobiernos realizar compromisos nacionales para abordar las dificultades que impiden progresar a las mujeres y niñas y alcanzar su pleno potencial, utilizando el lema “Por un planeta 50-50 en 2030: Demos el paso por la igualdad de género”. Qué mejor oportunidad de dar el paso que incluir en la nueva Constitución el conjunto de derechos que materialicen este principio.

En los últimos 70 años, 239 constituciones han nacido en el mundo, la mayor parte de ellas en el Hemisferio Sur, destacando recientemente en Latinoamérica las de Bolivia, Ecuador y Colombia, donde las mujeres participaron activamente, logrando plasmar sus demandas. Se trata de cambios estructurales a los sistemas políticos de los respectivos países, vinculados a contextos históricos particulares. En Chile, el Gobierno de la Presidenta Bachelet incorporó este como uno de sus pilares reformistas, acogiendo un fuerte sentir ciudadano, los cuestionamientos a la legitimidad de origen de la Constitución de 1980 y el hecho de que la actual Carta Magna -la más reformada en la historia de la República- ya no proporcionaría un marco normativo adecuado para los desafíos sociales, económicos y políticos que enfrenta la sociedad chilena hoy (PNUD, 2015). Esos desafíos pasan inexcusablemente por el avance hacia la igualdad de género, factor esencial para el progreso en desarrollo humano y la calidad de vida de todos y todas. Este es el momento en que las mujeres de nuestro país pueden y deben participar activamente, tener incidencia real en el proceso de toma de decisión sobre un asunto tan importante como es la Constitución Política del país, que sin lugar a dudas puede cambiar su futuro. La invitación entonces es a que “demos el paso” por la igualdad de género, “demos el paso” por una #ConstituciónConMujeres.

Publicación: El Mercurio, martes 29 de marzo de 2016.