María Isabel Vial – Apostar a la colaboración
“Los inicios de año son propicios para planificar y establecer nuevos propósitos. Este año, apostemos por la colaboración, factor imprescindible para aumentar la productividad…”,
Llevamos un año viendo cómo mes a mes caen los indicadores de productividad en Chile. Los estudios, los diagnósticos y las comisiones coparon las agendas del año pasado, a tal punto que la Presidenta proclamó este 2016 como el año de la productividad. Una meta de difícil cumplimiento.
Mientras en Chile nos toma 45 minutos hacer un Big Mac, en Lima tardan 20 y en Miami 10. La diferencia no está en las etapas del proceso o en la infraestructura y tampoco en los ingredientes. Es exactamente igual en todas partes del mundo.
En un día normal de trabajo, se estima que en torno al 30% del uso del tiempo se destina a tareas no productivas innecesarias como esperas, trabajos no asignados, capacitación inadecuada, labores rígidas y poco flexibles, entre otras.
Si queremos productividad, se hace necesario ampliar la mirada y cambiar la manera de pensar. Se trata de plantearnos desde la colaboración por sobre el individualismo.
Los resultados de la empresa, buenos o malos, afectan en distinto grado a todos quienes se desempeñan en ella e inciden directamente en el crecimiento de la organización y en el desarrollo integral de los mismos trabajadores y de sus familias.
Tanto para aspirar a la excelencia como para enfrentar las dificultades en las empresas se requiere una mirada colectiva, porque en el corazón de la productividad se encuentra la colaboración, su verdadero motor. Sinergia, información compartida, empatía y trabajo en equipo y entre equipos, es interactuar para el logro de un bien mayor. La visión compartida aparece desde la investigación rigurosa, la experiencia y el sentido común. Así, cada cual, desde el rol que ejerce, se compromete con la empresa y contribuye a la generación de valor.
Mientras que la rentabilidad se fija en los resultados, la productividad nos interpela sobre cómo hacemos lo que hacemos. Hay una tendencia a pensar que para aumentar la productividad sería necesario disminuir los recursos. Pero esta aproximación es estrecha porque ser más productivos no siempre es hacer más con menos o más con los mismos recursos. Es también cambiar la manera en que estamos haciendo las cosas y hacerlas mejor.
Hoy vemos una real disonancia entre la complejidad del problema y las metodologías que se están utilizando para discutirlo. Para saber hacer, necesitamos medir y medir. Hablar con datos concretos, con investigación de calidad. Sin esto, no hay evidencia, no hay estándares, no hay mejoras en productividad.
La experiencia del Premio Carlos Vial Espantoso, que evalúa las relaciones laborales desde distintas dimensiones en las empresas, permite afirmar que la capacitación es una aliada cuando se quiere medir la productividad. Pero no cualquier capacitación, sino aquella que tras un análisis de los procesos que se llevan a cabo, sirva para que el trabajador pueda lograr los objetivos bien y a la primera. Compartir los logros y ganancias es el gran desafío de la empresa. Ser más productivos conviene a todos, y los frutos debieran alcanzar a todos.
Los inicios de año son propicios para planificar y establecer nuevos propósitos. Este año, apostemos por la colaboración, factor imprescindible para aumentar la productividad.
Publicación: El Mercurio, lunes 4 de enero de 2016.
