26 Ene 2024

El descanso como un reencuentro – Mons. Juan Ignacio González

Reflexión correspondiente al Evangelio del domingo 28 de enero de 2024 (Evangelio según san Marcos 1, 21-28).

“El Señor hace descansar a sus discípulos para enseñar a los que gobiernan que quienes trabajan de obra o de palabra no pueden trabajar sin interrupción” (San Beda). Esta breve frase de un Padre de la Iglesia, comentando un pasaje del Evangelio, puede servirnos de guía para el tiempo que rodea los primeros meses del año. Todas las personas necesitan un tiempo de descanso, es decir, dejar de hacer lo que es habitual y dedicarse a estar con la familia, en un lugar distinto, sin premuras. Por desgracia no siempre todos pueden descansar, pero es necesario hacer un esfuerzo para lograrlo, porque la misma naturaleza así lo exige.

La Doctrina Social de la Iglesia exige el descanso como un derecho humano básico. “Las autoridades públicas tienen el deber de vigilar para que los ciudadanos no se vean privados, por motivos de productividad económica, de un tiempo destinado al descanso y al culto divino. Los patronos tienen una obligación análoga con respecto a sus empleados. Los cristianos deben esforzarse, respetando la libertad religiosa y el bien común de todos, para que las leyes reconozcan el domingo y las demás solemnidades litúrgicas como días festivos” (CDSI, 286). Una transgresión grave a este deber por parte de los empleadores sería un atentado moral a los derechos fundamentales y un abuso de poder por el cual debería reclamarse. Por desgracia no es raro encontrar personas a las que no se les asegura ampliamente este derecho y personas, que por ser trabajadores por cuenta propia no tienen este tiempo de distensión y encuentro.

Pero no cualquier descanso cumple su verdadera misión. Enseñó San Juan Pablo II que “es importante que el descanso no sea andar en vacío, que no sea solamente un vacío. Es importante que el descanso se llene con el encuentro. Pienso en el encuentro con la naturaleza, con las montañas, con el mar y con los árboles. El hombre, en sabio contacto con la naturaleza, recobra la quietud y se calma interiormente. Hace falta que el descanso se llene de un contenido nuevo, con ese contenido que se expresa en el símbolo de ‘María’. ‘María’ significa el encuentro con Cristo, el encuentro con Dios. Significa abrir la vista interior del alma a su presencia en el mundo, abrir el oído interior a la Palabra de su verdad”.

Por esta razón, el descanso propio de un tiempo de vacaciones debe tener un sentido. El primero es la conciencia de que somos servidores del Señor y Él mismo quiere que nuestro servicio se renueve poniendo los medios para que el alma y el cuerpo sigan siempre dispuestos al servicio a Dios y a los hermanos. Muchas veces ese descanso se logra en la pasividad de un lugar apartado o dejando de hacer lo habitual. Pero siempre este tiempo de buen ocio debe tener como centro al Señor. El descanso permite elevar con mayor tranquilidad el alma a Dios, mediante la oración y la contemplación. También conviene que nuestro descanso esté lleno de pequeños actos de servicio con los demás, especialmente los familiares y amigos que, junto a nosotros, pasan un tiempo de vacaciones.

Lo que no puede suceder, y que por desgracia acaece, es que ese tiempo sea para un ocio malo, como dejarse llevar por la excesiva comida y bebida, afrontar ejercicios físicos que no son aptos para la realidad de cada uno o dedicarse a “no hacer nada”. Una buena lectura, ver algunas películas que nos dejen algo bueno, viajar a lugares desconocidos, especialmente en contacto con la naturaleza, etc., serán siempre medios adecuados para nuestro descanso. Podríamos sintetizar este tiempo, como un espacio de particular cercanía a Dios.

Que al final de esos días no nos quede la sensación de haber pasado el tiempo en vano. La persona siempre crece, aprende y descubre la acción de Dios en todo. Una buena conclusión al final de las vacaciones sería: descansé, pero lo hice junto a Dios, y junto a los míos a los que serví. Que todos tengan unas santas y reponedoras vacaciones.