20 Oct 2026

La esperanza de un país se construye entre todos – José Tomás Hargous

Compartimos artículo del Director de Contenidos y Estudios de USEC publicada en el LinkedIn de USEC, el martes 20 de octubre de 2026 con motivo de los aluviones en la Región Metropolitana.

Las fuertes lluvias y el aluvión que golpearon la semana pasada a diversas zonas de nuestro país nos han dejado, una vez más, imágenes de desolación y familias enfrentando la pérdida. Sin embargo, en medio del barro y la emergencia, ha vuelto a brotar con fuerza la mejor cara de Chile: esa solidaridad resiliente, silenciosa y heroica de quienes toman una pala y salen a ayudar al vecino sin esperar absolutamente nada a cambio.

El testimonio vivo de jóvenes trabajando codo a codo con las autoridades y bomberos en las calles inundadas de forma totalmente desinteresada nos devuelve la esperanza, precisamente en un momento donde el ánimo nacional parece estar marcado por un profundo desencanto.

No es un secreto que atravesamos tiempos complejos. A los embates de la naturaleza se suma una economía que no repunta. Esa incertidumbre muchas veces termina nublando nuestro horizonte y es fácil caer en el pesimismo cuando los indicadores no acompañan y el panorama se ve cuesta arriba.

Esta encrucijada fue el corazón de nuestro Seminario Anual en USEC, donde nos propusimos un desafío audaz pero urgente: cómo transitar del desencanto al optimismo, para volver a creer en Chile, movilizados por la esperanza.

Durante el encuentro, tuvimos el privilegio de escuchar las reflexiones y diagnósticos de Jorge Quiroz, Bettina Horst, Roberto Méndez y Manuel Casanueva. A través de sus distintas miradas, quedó claro que, si bien los datos económicos, las políticas públicas y las encuestas de percepción social nos muestran una realidad dura que no podemos ignorar, hay señales de optimismo y no podemos tirar la toalla cuando la recuperación del país depende de ello.

La vida empresarial no está ajena a esta necesidad de esperanza, que no es un optimismo ingenuo ni de brazos cruzados; es una certeza activa, que nos exige enfrentar las crisis poniendo siempre la dignidad de la persona en el centro de cada decisión. Al igual que esos voluntarios que remueven el barro tras el aluvión, los empresarios, ejecutivos y emprendedores están llamados a arremangarse por el país.

Esa solidaridad desinteresada que hemos visto estos días frente a la catástrofe ambiental es exactamente la misma actitud que necesitamos hoy en nuestros directorios, oficinas y plantas. Si somos capaces de llevar ese espíritu de colaboración y entrega al mundo del trabajo, podremos superar el desencanto y construir, desde la empresa, un país más próspero, humano y lleno de esperanza.