30 Jun 2021

Presidente de USEC expone en la Universidad Miguel de Cervantes sobre la empresa como un lugar relevante para transformación social

Francisco Jiménez, fue invitado a presentar en la inauguración del año académico de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad Miguel de Cervantes, donde compartió sus reflexiones sobre la noble vocación empresarial.

Francisco Jiménez, Presidente de la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos, USEC, fue invitado este martes 29 de junio a exponer en la inauguración del año académico de la Escuela de Administración y Negocios de la Universidad Miguel de Cervantes (UMC), sobre “La empresa, un lugar relevante para la transformación social”, encuentro en el que participaron 49 personas de dicha comunidad académica. 

En su conferencia, dijo que “puede parecer raro que los empresarios y ejecutivos tomen parte” de la difusión y aplicación de la doctrina social de la Iglesia (DSI), “sin embargo no lo es, para nosotros los empresarios, ejecutivos y emprendedores cristianos, deberíamos entenderlo al revés. Como decía san Alberto Hurtado, nosotros antes que estudiantes, somos cristianos, antes que ejecutivos somos cristianos, y por lo tanto en realidad somos cristianos y algo más: cristianos ejecutivos, cristianos emprendedores, cristianos empresarios. Entonces ese es el grupo que formamos nosotros”, que “iluminamos nuestras decisiones y nuestro quehacer con la doctrina social de la Iglesia”, señaló. En ese sentido, explicó que USEC ofrece formación inspirada en el humanismo cristiano a dos tipos de socios: los que se integran como personas naturales, y los que forman parte de una empresa. 

Ver, discernir y actuar

A continuación, invitó a los asistentes a reflexionar sobre el contexto que vivimos, a la luz del método ver-discernir-actuar, propio de la DSI. “Entonces en el contexto actual, estamos viviendo un contexto político, social, sanitario, económico, son cuatro cosas, muy complejo, y que además están pasando en Chile y en la región, y en muchas partes del mundo al mismo tiempo. Es una crisis, entonces, multidimensional, es simultánea y es relativamente universal, por ejemplo la crisis sanitaria del COVID está pasando en todas partes. No hay nadie que pueda decir ‘yo estoy libre de eso’, todos los países del mundo, todas las regiones del mundo están más o menos afectadas. Entonces, es un contexto bien especial. Hay muchos ingredientes dentro de lo local, si uno pudiera imaginarse una gran sopa que estamos armando acá, y vamos metiéndole los ingredientes adentro. Y de nuevo, les recuerdo, sáquense los anteojos del prejuicio, y solamente veamos los ingredientes que hay adentro de esta sopa, para probarla, para tomarle el sabor”, relató.

“Después de mucho, tú tienes que empezar a revolver esta sopa, empezar a probarla y, con la mayor apertura de mente, con la mayor capacidad de empatía que se pueda, y siempre inspirados en los valores del humanismo cristiano, ir tratando de formarte un juicio y de discernir”, profundizó. 

Explicó que en USEC “lo primero que hemos encontrado es que a la sociedad, parece, se le olvidó el hombre. Al parecer nuestra sociedad olvidó al hombre, olvidó su dignidad, olvidó el sentido del bien común, que están en la base del humanismo cristiano, están en la base de la doctrina social de la Iglesia. Quedaron en segundo plano estas cosas de poner al hombre en el principio, a su dignidad y el bien común, superados por el individualismo y, a veces, por esta falsa sensación del éxito, cuando uno cree que le está yendo tan bien, que te olvidas de que este éxito no te pertenece y que realmente el éxito nunca es porque tú eres una persona demasiado extraordinaria. Muchas, muchas veces, y siempre diría yo, vienen acompañados de otras cosas: de la colaboración de la sociedad como un todo, que permite que tú seas exitoso; de terceras cosas, de la suerte incluso; de condiciones que te presenta la sociedad misma, el Estado por una parte, los consumidores por otra, los proveedores, etc. Entonces, da la sensación de que lo pudimos hacer mejor”. 

“Nosotros en USEC llevamos 73 años hablando de doctrina social de la Iglesia: hemos llevado toda esa cantidad de tiempo hablando de la dignidad de la persona, del bien común, de la solidaridad, de la subsidiariedad, de la participación, de la libertad, del destino universal de los bienes, que son los principios y los valores de la doctrina. En mi opinión muy personal, yo creo que no hemos sido capaces de entender esa doctrina social, y mucho menos de ponerla en práctica”, reflexionó.

“Entonces, ¿en qué podemos concluir? Concluimos en dos grandes cosas: Primero, que la sociedad chilena actual no quiere más de lo mismo, busca una transformación positiva. Yo creo que la sociedad no quiere una destrucción negativa, no creo que la sociedad chilena esté buscando algo negativo, busca una transformación que mejore, buscan algo mejor. ¿Hacia dónde? Hacia la humanidad, hacia ser más humanos. Este es un primer gran juicio que hemos hecho. Y el segundo gran juicio que hacemos, es que en este cambio, en esta transformación positiva, la empresa puede contribuir de manera relevante en esta transformación, y no solamente puede, debe contribuir de forma relevante”, concluyó.