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USEC celebra sus 70 años difundiendo la noble vocación empresarial

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Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos, USEC, celebró este martes 6 de noviembre sus 70 años de historia con una comida, a la que asistieron más de 700 hombres y mujeres de empresa, ante quienes expuso el Presidente de la República y dos empresarios internacionales presentaron sus testimonios. Además, se reconoció a los ex presidentes de nuestra institución por su servicio para la construcción de una sociedad próspera y solidaria. 

 

USEC nació el 24 de mayo de 1948 cuando San Alberto Hurtado reunió a un grupo de “jóvenes industriales”, para promover una visión de empresa basada en la Doctrina Social de la Iglesia. Desde ese día, la entonces Unión Social de Industriales Católicos (hoy USEC), ha asumido la misión de difundir que la actividad empresarial es una noble vocación, capaz de aportar al bien común de la sociedad y de poner a la persona en el centro de su trabajo. 

 

Ese fue precisamente el eje del discurso pronunciado por el presidente de USEC, Ignacio Arteaga, quien sostuvo que, “desde entonces, somos hombres y mujeres de empresa que compartimos una mirada trascendente del trabajo; que queremos vivir nuestra actividad empresarial como una noble vocación, –tan  legítima y noble como la vocación de servicio público, servir a la Patria o la vida consagrada–; promoviendo el desarrollo integral de las personas, y aportando desde la empresa al bien común de la sociedad”.

 

En la cena de celebración entregaron sus testimonios dos empresarios internacionales. Lorenzo Mendoza, quien es presidente de Empresas Polar, el holding de bebidas y alimentos más grande de Venezuela, e Isidre Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa, líder en banca minorista de España. Ambos fueron reconocidos por USEC por el gran aporte que han realizado en sus países, dirigiendo empresas altamente productivas, plenamente humanas y socialmente responsables.

 

Lorenzo Mendoza aseguró que en Empresas Polar siguen la filosofía familiar, de que cuando las circunstancias son difíciles, como hoy en Venezuela, es cuando más necesario es el aporte de la empresa a la sociedad y en particular a sus trabajadores. Además señaló que “no hay sustitutos para la economía de mercado y la empresa privada, que son generadores de bienestar y de prosperidad a través del trabajo y del esfuerzo honesto y decidido”.

 

Isidre Fainé, por su parte, reflexionó sobre el liderazgo empresarial guiado por valores trascendentes, a partir de su trayectoria empresarial –que comenzó en Paraguay a los 19 años–, del legado de su familia y citando a autores clásicos. Aseguró que éste era el momento en que los empresarios debían hablar firme desde los principios a la sociedad para dar a conocer el bien realizado por las empresas. En su experiencia, la jerarquía de prioridades deben ser los trabajadores, los clientes, y luego los accionistas.

 

La cena contó con la presencia del Presidente de la República, Sebastián Piñera, quien valoró el aporte de la empresa para el desarrollo y la superación de la pobreza: “Es ahí donde los empresarios con inspiración cristiana tienen un lugar absolutamente fundamental porque es en las empresas donde se crea gran parte del valor, las oportunidades y los empleos. La tarea no es fácil, es muy exigente, pero es una misión factible, realista y posible de cumplir. Constituye un imperativo moral del cual nada ni nadie debiera desviarnos”, dijo.

 

Durante la celebración se hizo un reconocimiento a los ex presidentes de USEC, por su servicio a nuestra institución y al país. Ignacio Arteaga dijo que estos 70 años no son una meta, sino que el punto de partida para que en las próximas siete décadas USEC continúe promoviendo “una sociedad más humana, justa, libre y solidaria”.

 

El presidente de USEC declaró que “tenemos que mostrar el rostro humano de las empresas y del crecimiento (…). Somos nosotros los responsables de encontrar, en nuestras empresas, en cada momento y circunstancia, el modo de crear formas de relacionarnos que sean más humanas, cada vez más humanas”

 

“No podemos reducir el horizonte de nuestras aspiraciones a las necesidades meramente individuales y meramente materiales, la formación profesional, humana y espiritual que hemos recibido nos obliga a pensar en Chile y a hacerlo con una mirada trascendente, de manera de crear los modos directos y concretos de construir el bien común desde nuestras propias empresas”, concluyó.