08 Nov 2019

Francisco Jiménez dicta charla sobre Empresarios Cristianos ante la crisis social

El director de USEC se refirió a los “desafíos y oportunidades” de los dirigentes de empresa de inspiración cristiana en la Parroquia Santa Teresa de Los Andes, donde invitó a los asistentes a ser actores que contribuyan al restablecimiento de la paz social.

El director de USEC, Unión Social de Empresarios Cristianos, Francisco Jiménez, fue invitado el pasado jueves 7 de noviembre a presentar la charla “Empresarios Cristianos: Desafíos y Oportunidades”, en la Parroquia Santa Teresa de Los Andes de Lo Barnechea. En la presentación realizó un llamado a los asistentes a reflexionar profundamente en lo que ha pasado en nuestro país en las últimas semanas y a partir de eso a ser actores que contribuyan al restablecimiento de la paz social.

El director de USEC explicó que ha llegado a la convicción de que no estamos ante una sino ante dos crisis, una de delincuencia y desorden público, y una crisis social donde existen justas reclamaciones por un país mejor. “Una de las cosas que me quedó más o menos clara, a estas alturas, de lo que tenemos, es que aquí tenemos dos crisis, que son o pueden ser dos caras de la misma moneda. La crisis social es la crisis de los que están reclamando justamente ciertos cambios en nuestro modelo, en nuestra sociedad. La otra es la crisis de la violencia, la crisis de la delincuencia. Yo les pido que hagamos un ejercicio y un esfuerzo por separarlas, porque si las metemos todas juntas, es muy difícil poder avanzar”, señaló.

Cómo podemos aportar los empresarios cristianos

Respecto del rol que deben cumplir los empresarios cristianos en esta crisis, sostuvo que “el orden público es deber del Estado”, pero “en la crisis social es muchísimo lo que podemos hacer”. “Probablemente las empresas, como nadie, pueden hacer mucho más que el resto de la gente”, profundizó.

A continuación, dijo que a dicha reflexión debe sucederle una acción personal y colectiva. “¿Cuál será mi papel como empresario, ejecutivo o emprendedor hoy? Primero, es necesario preguntarse si queremos ser actores o espectadores, principales o secundarios, y el lugar en que impactaremos”.

“La gracia que tiene esto es que este guion lo escribe cada uno, no viene dado, y eso nos obliga a pensar en el guion, a elegir el guion: ¿Qué cosa voy a decir? ¿Qué cosa voy a hacer? ¿Con qué ejemplo voy a actuar? Esa parte es más difícil”, añadió.

La Noble Vocación Empresarial

El director de USEC explicó que la Iglesia enseña que la actividad empresarial puede transformarse en una noble vocación: “La vocación empresarial es una noble tarea, un genuino llamado a contribuir y continuar el trabajo creador de Dios”, dice el Papa Francisco. “Los empresarios, los directivos y todos los que trabajan en la empresa deben ser alentados a reconocer su trabajo como una verdadera vocación y para responder a la llamada de Dios con espíritu de verdaderos discípulos”, dice el documento “La Vocación del Líder Empresarial”, que profundiza en el llamado a los empresarios.

“Cuando las empresas y los mercados, en su conjunto, están funcionando correctamente y están regulados de forma efectiva, realizan una irremplazable contribución al bienestar material y espiritual de la humanidad”, dijo. Por el contrario, advirtió que “sin principios rectores ni líderes virtuosos, las empresas pueden convertirse en sitios donde la conveniencia se anteponga a la justicia, el poder corrompa la sabiduría y el egoísmo margine al bien común”.

Concluyó diciendo que “son tiempos difíciles, estamos en una posición de privilegio, somos Cristianos y tenemos el deber de ser actores, siempre apoyados en dos pilares, la Dignidad de la Persona y el Bien Común. Ahí están nuestros desafíos y oportunidades. Como nos aconseja San Alberto Hurtado, si no sabes qué hacer, pregúntate: ¿Qué haría Cristo en mi lugar?”.