29 Jul 2019

Transformación personal – P. Osvaldo Fernández

Comentario del Evangelio – Domingo 28 de julio de 2019

Evangelio según San Lucas 11, 1-13

Transformación personal

El Señor nos regala la oración del Padrenuestro, que es la forma propia de oración de Jesús y sus seguidores, es la norma de su vida, su norma de espiritualidad. Esta oración contiene la síntesis de todo el mensaje de Jesús y de lo que ha enseñado: la relación con Dios y la relación con los hermanos. Es la fe que Jesús ha comunicado a sus discípulos convertida en oración, la cual comienza por la imagen de Dios, que es Padre, inmediatamente nos hace reconocernos como hijos, que reflejamos su rostro y estamos animados por su vida, por su Espíritu. Nos hace reconocernos hermanos entre nosotros, no con quienes debemos competir, sino con quienes debemos compartir el pan.

Hay varios conflictos en nuestra oración. Uno de ellos es cuando buscamos delegar a Dios la responsabilidad de resolver nuestros problemas: la paz del mundo, la justicia, el hambre. Le pedimos “ocúpate tú del problema”. Pero la tarea de resolverlo lo tenemos nosotros. Él actúa a través nuestro, de nuestra solidaridad, nuestro esfuerzo y trabajo. Desde aquí entendemos nuestra vocación empresarial. La oración, entonces, no es para cambiar el pensamiento de Dios ni su corazón, sino para entrar en sintonía con él y cambiar nuestra mirada de la realidad. Cristo nos invita a rezar con insistencia, no hasta “convencer” a Dios, sino hasta que nuestro corazón sea transformado y nuestra mirada y sentir sea el del Padre. Tenemos la vocación de transformar el mundo con nuestro trabajo. Para eso necesitamos primero la realidad como él la ve, para luego transformarla según su querer. Por eso la invitación de hoy es a profundizar y madurar en la oración.