29 Nov 2019

La hora menos pensada – P. Felipe Herrera

Comentario del Evangelio – Domingo 1 de diciembre de 2019

Evangelio según San Mateo 24, 37-44

La hora menos pensada

Comenzamos este domingo el tiempo de Adviento, aquel periodo litúrgico que nos ayuda a disponernos personal y comunitariamente para la celebración anual del nacimiento de Jesús. Se acerca la Navidad, la fiesta en que contemplamos al Dios hecho hombre, al Dios-Amor que asumió nuestra condición, frágil y pecadora, para sanarnos de todo aquello que rompe nuestra comunión con Él y entre nosotros. Pero este tiempo de Adviento también nos prepara para la venida del Señor al final de los tiempos que, como dice Jesús en el Evangelio según san Mateo, ocurrirá en la “hora menos pensada”. Por eso nos exhorta a estar preparados para acoger su mano tendida, su invitación a vivir en una comunión de amor que no tendrá fin.

Pero ese Adviento de Dios que viene en Navidad, y que vendrá al final de los tiempos, también lo podemos experimentar en nuestras experiencias cotidianas. Para un cristiano esa “hora menos pensada” de la llegada del Señor se vive siempre en el hoy. Sí, incluso en medio de la convulsión que nos remece como nación y que deja en evidencia un profundo deterioro de nuestro tejido social, antítesis absoluta de la comunión fraterna para la que fuimos creados.

¿Somos capaces de darnos cuenta de que también en estos momentos Dios pasa por en medio de nosotros? No sería difícil escandalizarse con esta proposición. ¿Cómo podría alguien llegar a pensar que la crisis que vivimos en Chile es el paso de Dios entre nosotros? ¿No será más bien el paso del mal y del demonio? Sin embargo, es precisamente en estos momentos de inestabilidad existencial en que la fe cristiana nos revela nuestra absoluta contingencia y nuestra urgente necesidad de poner la esperanza en el Único que nos señala el verdadero camino de la paz.

El Dios-con-nosotros, Jesucristo, atravesó con su encarnación, muerte y resurrección las trágicas y oscuras consecuencias del pecado de los demás. Hoy como sociedad chilena nos enfrentamos a las consecuencias de los pecados, propios y ajenos. Es en este escenario del drama humano de la división y la enemistad en que Cristo clama por su presencia, y nosotros estamos llamados a ser esa presencia de justicia, de reconciliación y de paz.

Si para un cristiano la “hora menos pensada” es el hoy de cada día, para un cristiano chileno más todavía. Eso sí, nuestra fe nos invita a vivirlo con un profundo sentido de esperanza, de la mano de un compromiso activo en la transformación de la realidad por medio de la justicia, de tal modo que se haga cada vez más presente el Reino de Dios en medio del mundo. Las opciones que hagamos hoy, en esta “hora menos pensada”, serán esenciales para construir una nueva civilidad que, con la gracia de Dios acogida por nosotros, podría transformarse en un nuevo Chile, donde la justicia y la paz se abrazarán, y donde la fraternidad será finalmente nuestro rasgo nacional más distintivo. Eso implicará hacer vida el “Venga a nosotros tu Reino”, que en este tiempo de Adviento se eleva al cielo repitiendo “Ven, Señor Jesús”.