30 Ago 2019

El lugar privilegiado en el banquete – P. Osvaldo Fernández

Comentario del Evangelio – Domingo 1 de septiembre de 2019

Evangelio según San Lucas 14, 1.7-14
El lugar privilegiado en el banquete

En el evangelio de este domingo, al comer Jesús en casa del jefe de los fariseos, aprovecha la ocasión para contrarrestar los criterios mundanos con los del evangelio. Se refiere a dos cosas: el lugar a ocupar en el banquete y los invitados a éste.

Lo primero que establece el Señor, es el lugar privilegiado para sentarse: ocupar el último puesto. Este puesto, tan especial, es el que corresponde al que debe servir. Es el puesto que ocupa Cristo en la Última Cena, cuando lava los pies a sus discípulos. No se trata de un puesto momentáneo, sino que es una forma de vida para nosotros. Este lugar, contra lo que puede pensarse, es también el lugar que nos toca vivir en el empresariado, desde donde ejercemos el liderazgo sirviendo y compartiendo nuestro talento. Está la tentación de querer sentarse en el centro y ser servidos, pero sabemos que este liderazgo no es efectivo.

Ese lugar al centro está reservado para unos invitados muy especiales: los pobres y necesitados. Si invitamos a “nuestros banquetes” sólo a aquellos que no tienen hambre, al terminar nos damos cuenta de que ha sobrado la comida y debemos botarla, convirtiendo lo invertido en una desilusión. A veces tenemos miedo de que se nos acerquen los hambrientos, se lleven lo nuestro y nos contagien su pobreza. Pero la realidad no es así. Nuestra vida, y también nuestra empresa, se engrandece y amplía cuando se transforma en un lugar donde la caridad está en el centro. Y no referida a la caridad como limosna, sino como una forma de vida determinada por el compartir y el servir.