09 Sep 2019

De la declaración a la acción – Francisca Valdés

Los CEO de 181 importantes empresas norteamericanas firmaron hace pocos días una “Declaración sobre el propósito de una empresa”, en la que se comprometen a liderar sus compañías yendo más allá de maximizar las ganancias de sus accionistas, para considerar las necesidades de todos sus stakeholders y usar su liderazgo en la construcción de una economía que sirva a todos.

La firma de este compromiso tiene todos los ingredientes de una noticia importante. Primero, es relevante por el contenido del compromiso. Se acordaron cinco grandes principios de gobernanza corporativa: crear valor para los clientes, invertir en los empleados, trato ético y equitativo con los proveedores, apoyo a las comunidades en las que trabajan y generar valor de largo plazo para los accionistas. En segundo lugar, por quienes lo firmaron. Esta mesa de los CEO más importantes del mundo (Business Roundtable) declaraba desde 1997 la primacía de los accionistas en el propósito de las empresas, por lo que este anuncio, es noticia en sí mismo.

Seamos honestos, en general nadie estaría en desacuerdo con esos cinco principios, pues son lo suficientemente amplios como para que no cambie nada en concreto si no hay voluntad real de implementarlos. Pero como señal, es un documento muy potente y es indudable que las personas tienen expectativas mucho más exigentes de las empresas, y esto se manifiesta en una constante presión por estándares de gestión más altos. Las empresas no viven de acciones simbólicas y tampoco necesitan permiso de los líderes mundiales para ser buenos vecinos. Ninguna ley prohíbe hacer las cosas bien, por lo que, si quisieran, mañana mismo podrían adoptar esos cinco buenos propósitos.

Un periódico quizás demasiado entusiasta dijo que este compromiso implicaba un “cambio filosófico” en el capitalismo. Lo que sí es cierto es que esos cinco criterios de gobernanza, que se implementan en un número importante de empresas, permiten imaginarse un futuro mejor tanto para las empresas como para las comunidades y el país. Cuando se dice que el beneficio del accionista no es el único objeto, no implica que se vaya a abandonar, sino que se está abogando por entretejer las cinco hebras en una sola cultura corporativa que sirva a todos, de modo sustentable sin dejar de ser rentable.

En USEC valoramos esta noticia, pues está en la línea que nos inspira a crear y liderar empresas y emprendimientos que pongan al centro de su atención a las personas y que sirvan al bien común mediante la oferta de buenos bienes y servicios; trabajo digno y productivo; produciendo valor de modo sustentable. Cuando las empresas ponen al centro a la persona, es de sentido común incorporar la mirada de todos los stakeholders.

Aun cuando a alguien estos cinco aspectos de gobernanza corporativo le parezcan obvios, debemos mejorar mucho todavía. Un modo es promocionando la diversidad y la inclusión. Si las empresas quieren pasar del beneficio del accionista a incluir a los proveedores, clientes, comunidad y colaboradores, entonces tendrán que hacer gala de una apertura para incorporar miradas nuevas, que muchas veces hoy no están representadas en la toma de decisiones. Al respecto, basta decir que entre los 181 firmantes reconocí al pasar 19 mujeres. Y ese es sólo uno de los aspectos que nuestras empresas tendrán que empezar a acoger, comprender e integrar, pues no basta con declararlo; hay que gestionarlo para que ocurra.

En general, me pareció que los líderes empresariales que comentaron esta noticia parecían bien informados de su alcance y significado. Pero en la práctica, ¡cuánto nos falta por recorrer! Las grandes empresas y en especial las multinacionales son las que más rápido han comenzado a recorrer este camino. Las pequeñas y medianas tendrán más problemas al inicio y requerirán de mucho apoyo, pero se irán adaptando, ya que las principales fuerzas que están desafiando a las empresas en el mundo son iniciativas que vienen “desde afuera” de la empresa –clientes, consumidores, comunidad– o “desde adentro y abajo” –los trabajadores, los más jóvenes, las mujeres, los migrantes–. Al firmar un compromiso como este, parecería que las empresas están llegando tarde a la fiesta; pero de todos modos son bienvenidos a ella porque avanzamos en la dirección correcta.