12 Ago 2019

4 aportes empresariales contra el pesimismo – Augusto Undurraga

Un fantasma recorre Chile. Es el negativismo, que afecta de modo agudo a los que por vocación y profesión deberían ser más inmunes a dicho mal: los empresarios. La tasa de crecimiento del primer semestre fue débil y el desempeño bursátil de Chile, medido en dólares, ha sido uno de los peores a nivel mundial. Estudios y sondeos sobre la economía y la confianza muestran una tendencia pesimista, y la guerra comercial entre China y EE.UU. afecta proporcionalmente más a economías abiertas como la nuestra.

Sin embargo, proyecciones del Banco Central, del FMI y diversos economistas nos dicen que el segundo semestre debería ser mejor que el primero, es decir, es una economía que debiera ir de menos a más.

La incertidumbre y pesimismo no siempre tiene su origen en el ámbito empresarial. La contingencia política influye en generar este ambiente. Un claro ejemplo lo vimos en el estancamiento en el Congreso de las tres principales reformas –tributaria, laboral y de pensiones–, que son necesarias para poder construir sobre terreno firme y recuperar el ánimo y empuje empresarial que ha caracterizado a este país. Nuestros legisladores debieran considerar que para que exista un buen clima político no es indispensable que estén todos de acuerdo en cada una de estas reformas; basta con que haya voluntad para realizar los trámites legislativos y que nuestras diferencias legítimas se procesen por los canales institucionales, sin perder de vista el bien del país.

Desde las empresas podemos hacer mucho por construir un clima positivo y de colaboración en Chile. Haciendo bien lo que cada empresa debe hacer y asumiendo el rol social que cada empresa juega en su comunidad, pues el impacto que producen en la comunidad depende en buena medida del tipo de liderazgo que se ejerza en ellas. En ese sentido, la experiencia acumulada por ya más de 70 años en USEC nos muestra que hay cuatro grupos de personas que debemos incorporar y promover en las empresas, para que se manifiesten nuevos tipos de liderazgo.

Los dos primeros son los jóvenes y los adultos mayores que todavía pueden y quieren trabajar. Los jóvenes que están entrando al mundo del trabajo se mueven por propósitos. Para ellos la preocupación por el medio ambiente y la inclusión es un elemento básico, no hay que explicarles que el trabajo tiene un sentido trascendente que va más allá de la búsqueda de utilidades, porque para ellos ese sentido profundo ya es parte de su identidad. Si ese rasgo de los jóvenes se transforma en un elemento del liderazgo empresarial, será un gran aporte para todo el país. En el otro extremo del arco, los adultos mayores, son una fuente de experiencia y criterio en la toma de decisiones; esas son virtudes valiosas, escasas y difíciles de obtener por otra vía que no sea la de compartir una jornada de trabajo.

El tercer grupo son las mujeres. De acuerdo con las últimas cifras del INE, la tasa de desempleo llegó a 7,1% en el trimestre abril-junio y la tasa de cesantía femenina se ubicó en un 7,7% en 12 meses, marginalmente más alta que la de los hombres. Su presencia en el mundo del trabajo es necesaria y una empresa familiarmente responsable (EFR) debe promover oportunidades laborales para ellas. El mundo del trabajo es un ambiente todavía muy masculino, sin embargo, estamos viendo un cambio con la irrupción de un liderazgo femenino

Y, por último, los inmigrantes, que ya constituyen casi el 7% de la fuerza laboral del país. Los números que presentó el CEP esta semana muestran que trabajan más horas que los chilenos, pero como su número ha ido aumentando muy rápido, una mayor proporción de ellos se ocupa en rubros en los que se les paga menos, a pesar de que muchos llegan con un nivel educacional alto.

Una característica transversal de los empresarios es que somos proactivos y preferimos soluciones concretas, independiente si el clima es bueno o malo. La inclusión decidida de jóvenes, adultos mayores, mujeres e inmigrantes en el mundo del trabajo se traduciría en nuevos tipos de liderazgo, una mirada más optimista desde las empresas hacia la sociedad y permitirá la construcción de una sociedad más justa, próspera y solidaria, con empresas más humanas y que orienten su negocio a la búsqueda del bien común.

Publicación: Domingo 11 de agosto de 2019, en El Líbero.